
Vigo acogió, en la noche de este martes, el preestreno de ‘Iago Aspas. Corazón celeste’, que estrenará Movistar este próximo jueves en el Informe Plus que dirige Luis Fermoso.
A la conclusión del acto, el delantero céltico habló en exclusiva para MARCA: «Me he emocionado un poco. Cuando habla tu familia y estás rodeado de tus amigos y de tus seres queridos, no todos los días te hacen un documental así. Estoy muy orgulloso, ha sido muy bonito y especial».
Vio pasar su vida en 50 minutos: «Aparecen mis inicios, cuando era niño, las trastadas que hacía cuando era pequeño, pero también mucho disfrute, mucha alegría y mucho orgullo para mis padres».
Cree que muestra lo que es él: «Es el vivo reflejo de lo que soy yo fuera del campo. La gente que no me conoce o no me ve fuera, a lo mejor, puede pensar diferente. Soy un chico muy tranquilo, de pueblo, que ha dado toda su vida, y su familia también, para que pudiese disfrutar del fútbol».
Y da consejo a los más jóvenes: «Que sigan luchando y que si les gusta el fútbol sigan trabajando y nunca se den por vencidos. Con 17 años me fui cedido al Rápido de Bouzas y vi la realidad del fútbol y no se me cayeron los anillos. Estuve tres años en Segunda B y otros tantos en Segunda. No solo me quedo con haber jugado un Mundial y meter un gol, también por pasar por escalafones más bajos y con mucho orgullo».
Sueños por cumplir
Pero le siguen quedando sueños por cumplir: «Seguir batiendo todos los récords posibles y el Celta va a cumplir cien años y un título sería poner el colofón gigante a mi carrera. Tal y como está la competición, en cuanto a repartos televisivos, es muy difícil pero tal y como ha cambiado el formato de Copa se le puede dar una vuelta de tuerca y porqué no».
Confía en que en un futuro salgan más jugadores del fútbol base como Iago Aspas: «Esperemos que sí. El vivo ejemplo para la cantera es este documental. Se puede llegar a triunfar empezando desde bien abajo y que sirva de ejemplo para muchos niños».
El céltico se queda con sus inicios: «Esa etapa de niño, de picardía, que protestaba a los árbitros con esa camiseta que le quedaba tres tallas grandes y que jugaba con tíos que le quitaban dos cabezas. Lo dejaba todo y tenía unas ganas locas por el fútbol».
Algo que no ha cambiado: «Luego he seguido amando este deporte. He vivido por y para el fútbol toda mi vida. He escuchado a otros jugadores que no les gusta tanto el fútbol o que no ven partidos pero creo que es más fácil entender el juego, teniendo información sobre el mismo».