
El Betis afronta mañana el segundo de los tres partidos de Liga programados esta semana en su calendario. Una cita que cobra especial relevancia tras la inesperada derrota del pasado lunes frente al Mallorca con un gol del equipo de Arrasate en el tiempo añadido. Pero sobre todo, será el regreso, cuatro meses después, al escenario en el que cayó lesionado Isco Alarcón, una baja que a la postre frustró las opciones verdiblancas de alcanzar la Europa League y de la que todavía no ha podido sobreponerse.
Una patada involuntaria de Saúl Coco al malagueño al intentar despejar un balón, cuando el capitán bético se había anticipado en la acción, provocó a Isco una fractura diafisaria de peroné que le obligó a pasar por el quirófano (el árbitro incomprensiblemente señaló falta de Isco). El Betis no pudo contar con su líder en el segundo tiempo de ese partido ante Las Palmas en el Estadio de Gran Canaria, que terminó empatando, ni en el trascendental cara a cara ante la Real Sociedad tres días después en el que estaba en juego la sexta plaza liguera.
Ahí comenzó un calvario para Isco del que todavía no ha podido salir. Tras la cirugía, se estimó un tiempo de baja de unos tres meses. El de Benalmádena se perdió la Eurocopa, cuando había logrado convencer a De la Fuente para hacerse con un sitio entre los elegidos, y tuvo que trabajar intensamente durante todo el verano, sin apenas vacaciones, para recuperarse. Pero cuando empezaba a ver la luz al final del túnel y ya participaba en algunos entrenamientos con el grupo, unas molestias encendieron las alarmas.
Doble paso por el quirófano
En una revisión se comprobó que la fractura no había consolidado completamente y la decisión de los servicios médicos de acuerdo con la valoración de otros especialistas fue que Alarcón pasara de nuevo por el quirófano, poniendo el contador a cero. Otros tres o cuatro meses más fuera que le impedirán estar esta tarde en el lugar donde comenzó su particular calvario y ayudar a su equipo al menos hasta principios del próximo año. El lunes se dejó ver en el Villamarín, aún en muletas y con protección en la pierna.
Sin Isco, un jugador diferencial y clave en el entramado ofensivo del conjunto verdiblanco, Pellegrini ha encontrado una alternativa en Giovani Lo Celso, fichaje estrella del último día de mercado. El argentino está respondiendo a gran nivel en los primeros partidos de su segunda etapa, con tres goles. Mañana y durante lo que resta de 2024 le tocará tirar del carro, a la espera de la recuperación de Isco. Unos meses para que el cuerpo técnico encuentre la mejor fórmula para encajar a sus dos estrellas en el mismo once.