
Agustín Lleida dio la cara. El director general del Real Oviedo asumió responsabilidades tras el mercado de invierno y reconoció errores en la gestión deportiva del club. “Hemos cometido errores uno detrás de otro. He pedido disculpas y vuelvo a hacerlo”, señaló con contundencia.
Lleida admitió que el Oviedo puede no haber estado listo para el regreso a Primera División después de 24 años. “Puede ser que no estuviéramos preparados”, reconoció, aunque defendió el proyecto y el respaldo del propietario. “Tenemos un dueño con ilusión, que ha invertido millón tras millón. Tenemos capacidad de darle la vuelta”.
El ejecutivo azul explicó que el mercado estuvo marcado por la necesidad de proteger el futuro económico del club. “El 60 % de los equipos que suben vuelven a bajar” y, en ese contexto, recordó que “tenemos casi dos millones de límite y no podemos poner en riesgo el tope salarial del año que viene”.
Lleida quiso lanzar un mensaje claro a la afición, descartando cualquier rendición. “Si pensáramos que íbamos a bajar, venderíamos a Hassan y Viñas e ingresaríamos 17 millones. Vamos a pelear”, afirmó.
Roberto Suárez, director deportivo, defendió el trabajo realizado y la coordinación con el grupo en México. “Todos los años se ha hecho de la misma manera”, explicó, aunque reconoció que el mercado español “ha sido pobre y decepcionante” y que muchos jugadores no quisieron salir de sus clubes.
Sobre la plantilla, Lleida fue prudente. “Si es mejor o no, lo veremos”, aunque destacó el positivismo interno y la confianza en que el equipo avance en la clasificación.
En clave de futuro, el club dejó claro que no se contempla en estos momentos la continuidad de Guillermo Almada en el banquillo la próxima temporada. Sí hubo confirmación oficial de la renovación de Dani Calvo, un movimiento estratégico pensando tanto en Primera como en una hipotética Segunda División.
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