
El Sevilla se topa de nuevo con sus fantasmas, esta vez en casa frente a un rival directo como el Valencia. El cuadro hispalense se marchó al descanso con desventaja de dos goles ante los ante los ches, después de los tantos anotados por Hugo Duro y Largie Ramazani. Tras el segundo, la grada de animación volvió a pagar su enfado con la directiva, concretamente contra la figura del presidente José María del Nido Carrasco, algo habitual en los partidos como local esta temporada.
Mientras Sevilla y Valencia se marchaban al túnel de vestuarios para la pausa, el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán también tuvo pitos para el equipo, entonando el cántico de «jugadores mercenarios». Los de Nervión actualmente suman 31 puntos en la clasificación, sitiándose a solo tres de la zona de descenso que marca de nuevo el Mallorca tras su derrota contra el Elche.
En la primera parte volvieron de un plumazo todos los errores que se habían corregido en las últimas jornadas. O eso parecía. Agoumé vio una cartulina amarilla que le impedirá estar en otra final, en este caso frente al Oviedo, tras el parón de selecciones. Además Azpilicueta se marchó poco después de cumplirse la media hora de partido. Almeyda será cuestionado al respecto tras el encuentro para conocer si el defensa se fue con molestias o si el cambio respondía a un movimiento táctico.
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