
El pitido final del colegiado balear Busquets Ferrer en el derbi desató anoche la euforia de los jugadores del Betis sobre el césped del Benito Villamarín. Con la música a todo volumen y una afición enfervorecida por la primera victoria liguera ante su eterno rival en casi siete años, la plantilla verdiblanca vivió una auténtica fiesta en la que uno de los sorprendentes protagonistas fue el penúltimo en llegar al equipo, el brasileño Antony.
Su celebración, ondeando una bandera gigantesca subido a hombros de Adrián San Miguel, ha corrido como la pólvora por las redes sociales. Unas imágenes virales que demuestran a la perfección hasta qué punto se siente identificado con el Betis el futbolista cedido por el Manchester United y los momentos de felicidad que vive consciente de haber recuperado la autoestima y encontrado su sitio.
El derbi sevillano no fue el mejor partido de Antony desde que aterrizó en Heliópolis. Pero aun así, fue capaz de dejar detalles de su enorme calidad, como un remate en una jugada de pizarra asistido por Isco que a punto estuvo de convertirse en el 3-1. Y sobre todo, tiró de madurez y experiencia en los últimos minutos para retener el balón, provocar faltas y lograr así que pasara el tiempo conservando la ventaja en el marcador hasta el final.
El Antony más eufórico se desató en cuanto se confirmó la victoria de su equipo. Sin camiseta y gritando junto a la afición, demostró su total sintonía con el beticismo. Sus perfiles sociales se llenaron de imágenes del partido y hasta Isco pidió un crowdfunding en el club para que el brasileño pueda seguir al menos un año más. No fue decisivo en el derbi, pero desde su llegada al Betis, algo ha cambiado en el equipo de Pellegrini…