
La Real Sociedad se está acostumbrando peligrosamente a los finales de partido en los que hay goles que le dan o le quitan puntos, aunque en cuatro de los seis que ha tenido en las 18 jornadas que llevamos, más en concreto en las 11 más recientes, se ha dado afortunadamente para los txuriurdin el primer caso, por dos veces el segundo. Lo malo es que en la mayoría de esos encuentros el conjunto guipuzcoano había tenido antes ocasiones como para tener un marcador más favorable.
La Real no tuvo finales de partido emocionantes en el arranque de LaLiga, el que más en la octava jornada, cuando el Rayo marcó el 0-1 con el que ganó en Anoeta y agravó una crisis que, con al nuevo bajón de resultados antes de la Navidad, terminó con la destitución de Sergio Francisco en ese parón.
En la novena fecha iba a empezar esta ‘afición’ que el conjunto txuriurdin ha cogido por los vibrantes últimos minutos, ya que Carlos Soler igualó el 1-0 del Celta en Balaídos para rescatar un punto en el minuto 89, en un partido en el que tuvo un 59% de posesión e hizo hasta 17 remates, por sólo cuatro los locales.
Sonrisas y lágrimas
La Real encontró otra vez premio poco antes del pitido final dos jornadas después, en el derbi en Anoeta, cuando en el 92 Gorrotxategi puso el 3-2 ante el Athletic de Bilbao, en la que fue la tercera ventaja para los entonces aún dirigidos por Sergio Francisco, que habían sido ligeramente superiores. Sólo unos días después, Oyarzabal estableció de nuevo en el 89 de penalti el 1-1 en Elche, donde cualquiera de los dos pudo haber vencido.
Los realistas iban a ver poco más tarde que los finales de partido no siempre son felices, ya que el Villarreal ganó 2-3 en San Sebastián con un tanto en el 95 y tres fechas después el Levante igualó el 0-1 en el 94 y privó a Jon Ansotegi de haber sido un exitoso técnico interino, después del cese de Sergio y antes de la llegada de Pellegrino Matarazzo.
El técnico italo-estadounidense ya comprobó en su estreno contra el Atlético lo que le cuesta a la Real hacer gol, ya que disparó 18 veces para lograr uno y empatar, y en Getafe de nuevo erró un buen número de ocasiones y vio peligrar la victoria que mereció cuando Juanmi pudo el 1-1 en el 90, pero en el 96 Aramburu hizo el 1-2 en el cuarto sprint final favorable, por los dos en contra, aunque pese a esa estadística sea de momento buena no conviene apurar tanto, sobre todo si has merecido ganar o empatar antes.
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