El Sevilla continúa atrapado en el bucle de la mediocridad a la baja. Durante el último mes, el conjunto hispalense ha perdido los cuatro partidos que ha disputado, con eliminación copera incluida. El efecto Matías Almeyda, que propició una buena serie de resultados en septiembre, parece haberse disipado. Desde la goleada en casa ante el Oviedo, el equipo ha retornado a aquella versión impotente de la temporada pasada, cuando todo lo que podía salir mal acababa peor.
Un triunfo en el duelo que cerraba la primera vuelta de LaLiga le hubiera permitido al Sevilla igualar sus guarismos del curso anterior. Enfrente tenía al Celta que llegó como cuarto mehor visitante de la categoría y salió como tercero. Sin embargo, Los locales reincidieron en sus errores de siempre y ni siquiera pudieron sumar, quedándose a tres puntos de la zona de descenso y con unas sensaciones muy negativas. A diferencia del día de la derrota contra el Levante, no fue una cuestión de actitud, sino de total incapacidad. Cada vez se les acumulan más problemas y encuentran menos soluciones.
Dientes de leche
En las últimas jornadas, el Sevilla ha vuelto a salir a los partidos intentando morder al rival con dientes de leche. Su objetivo es volcarse en ataque profundizando especialmente por los carriles, donde ha encontrado un halo de luz con la irrupción de Oso. Pero por más que se esfuerza, no sabe convertir ese ímpetu en ocasiones de peligro. Solo Peque pide la pelota para aguantarla, darle pausa al juego y asociarse entre líneas. Además, el equipo ha perdido el orden a la hora de realizar esa presión alta que le caracterizaba a inicios del campeonato, por lo que se desajusta más fácilmente y termina acusando su fragilidad defensiva.
Mendy y Sow, junto a José María Sánchez, el árbitro del Sevilla-Celta.
Otro de los grandes males de este Sevilla es la falta de puntería. A partir de la lesión de Rubén Vargas, apenas ha visto puerta en tres de los ocho partidos que ha jugado, y desde que el criticado Akor Adams se fue a la Copa de África no ha logrado un solo gol. Hace más de tres meses que su 9 actual, Isaac Romero, no marca. «Al fútbol se gana con goles y hace mucho que no los hacemos», dijo en rueda de prensa Matías Almeyda, que pide que le traigan un delantero como el comer.
Plaga de lesiones
Es cierto que las lesiones musculares llevan tiempo lastrando al Sevilla. De hecho, es uno de los departamentos que más quebraderos de cabeza le han generado en los últimos años. Por esta razón, hace dos semanas el club decidió incorporar como nuevo jefe de los servicios médicos a Antonio Tramullas, uno de los profesionales mejor cualificados en España en medicina deportiva.
Vargas se retira lesionado en el encuentro ante el Celta.
Titulares indiscutibles y piezas clave para Almeyda como César Azpilicueta, Gabriel Suazo o Rubén Vargas han sufrido lesiones graves que les han obligado a perderse varios partidos seguidos. También han tenido problemas físicos Alexis y Alfon, que podrían aportar más alternativas y minutos de calidad, por no hablar de habituales en la enfermería como Tanguy Nianzou. Con una plantilla tan limitada, las ausencias se hacen notar más y provocan que se adelanten los plazos, derivando en recaídas como la de Vargas.
Dificultad en el mercado
El Sevilla necesita generar una plusvalía en torno a los diez millones de euros que sanee las arcas del club, eso sin contar los posibles fichajes. Para ello, debería realizar una gran venta en las próximas dos semanas. Jugadores como José Ángel Carmona, Juanlu Sánchez, Lucien Agoumé, Rubén Vargas o Isaac Romero son los principales candidatos para salir en este mes de enero.
Como se mencionaba anteriormente, Matías Almeyda prioriza la llegada de un delantero, aunque si por él fuera pediría un refuerzo por línea. «La parte económica todos la saben. Es muy difícil que se pueda reforzar el equipo«, reconoce el argentino. El director de fútbol, Antonio Cordón, ha conseguido de momento liberar las fichas de Álvaro Fernández y Ramón Martínez. Todavía le queda mucho trabajo por delante, pero en vista de lo que sucedió en verano, no sería de extrañar que apurara hasta las últimas horas del mercado.
Crisis y futura venta
Toda la problemática del Sevilla se acentúa con la futura venta de la entidad. La situación institucional parece completamente insostenible, pues los gritos de la afición en contra de la directiva siguen en aumento y con cada vez mayor crudeza. Tras varios rumores sobre posibles compradores e inversores extranjeros, solo la denominada tercera vía, compuesta por los empresarios sevillanos Antonio Lappí y Fede Quintero, se ha pronunciado de manera tajante, postulándose como alternativa a los actuales dirigentes. En las primeras horas del 2026 se dio a conocer el interés de Sergio Ramos en hacerse con el control del Sevilla, si bien el futbolista, que aún seguiría en activo, no ha hecho ninguna declaración al respecto.
Palco del Sevilla en el Sánchez-Pizjuán en el partido ante el Celta.
Mientras tanto, en Nervión ponen fin a la primera parte de la temporada entre el enfado, el hartazgo y el miedo a la tragedia. Después de sumar 7 puntos de los últimos 33, el Sevilla quiere evitar perecer en el caos que lo amenaza constantemente, a sabiendas de que la bala del cambio de entrenador ya está demasiado gastada y actualmente es el único que actúa como portavoz del club. «Es el equipo que tenemos y mientras estemos con aire vamos a dar batalla», es lo único que puede prometer Almeyda.
English
Français
Español 






