
Rafa Mir ha pedido disculpas al vestuario del Valencia en su vuelta al trabajo de este lunes tras haber conocido que el club le permitía regresar, en unas condiciones especiales, tras una semana ausente, después de ser denunciado por presunta agresión sexual. En presencia del entrenador Rubén Baraja, el jugador del Valencia se ha dirigido a los compañeros que estaban a punto de salir al campo de entrenamiento a trabajar. Mir se ha disculpado por haber incumplido el régimen interno de la plantilla y por las consecuencias que ha tenido su comportamiento, si bien niega los hechos que se le imputan. El delantero murciano ha explicado que asume la decisión que se ha tomado y que a partir de ahora trabajará para ayudar a darle la vuelta a la situación del equipo.
Después ha tomado la palabra Rubén Baraja que ha enviado un mensaje al vestuario acerca de la profesionalidad que se debe exigir a un futbolista del Valencia y más, en la situación en la que se encuentra el equipo en este arranque de temporada (colista con un punto en cuatro partidos). El técnico ha puesto como ejemplo la sanción deportiva a Rafa Mir (apartado una semana y fuera de la lista al menos dos partidos) como aviso para navegantes. No hará falta un escándalo de las dimensiones que ha provocado la acusación que pesa sobre Rafa Mir para que se vuelva a aplicar la mano dura si es necesario.
El Valencia ha decidido abrir expediente sancionador a Rafa Mir, con el que se espera concluir en una multa económica, por haber quebrantado las normas del régimen interno tal y como se desprende de los hechos descritos y que lo mantienen ahora en régimen de libertad provisional. El futbolista niega las acusaciones, insiste en su inocencia, pero reconoce que incumplió las normas por las que se guía el vestuario en cuanto a comportamiento y descansos, tras el partido contra el Villarreal.
Baraja ha comunicado al futbolista, en una reunión muy tensa y en la que ha sido especialmente duro, que se entrenará esta semana al margen del grupo y que estará fuera de la convocatoria al menos dos partidos. El técnico entiende que la decisión del club -expediente y multa- debe ser compartida por todos los estamentos, pero él tiene que tomar también una medida disciplinaria con el futbolista. Más aún cuando se trata de un jugador que el técnico venía reclamando desde hace un año. El entrenador ha pasado, y está pasando, una mala semana porque siente lo sucedido como una traición a su confianza. Pero es que además entiende que tiene ser muy firme en su decisión para que no haya fisuras en el vestuario.
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