A mediados de abril del pasado año, en el partido de Liga frente al Villarreal en el Benito Villamarín en el que el Betis se jugaba gran parte de sus opciones de poder aspirar hasta el final por una plaza Champions, los de Pellegrini sufrieron un doble varapalo. Por un lado, la derrota ante el ‘submarino’ que convertía en prácticamente imposible ese ambicioso objetivo. Por otro, la grave dolencia muscular de una de sus piezas fundamentales, Diego Llorente.
El central madrileño sufrió una lesión tendinosa proximal en la musculatura isquiotibial izquierda de grado avanzado. Tuvo que viajar a Finlandia para ser intervenido quirúrgicamente por un especialista en la materia, el Dr. Lempainen, en una operación en la que se llevó a cabo la reinserción de ambos tendones afectados en el isquiotibial izquierdo. El resultado, al menos cuatro meses alejado de los terrenos de juego, lo que no solo le dejaba fuera el resto de la temporada sino que comprometía incluso que estuviera listo para la pretemporada 2025-26.
Este tipo de lesiones largas suelen provocar, de vuelta al césped, otros problemas menores. Y con ellos ha estado lidiando Llorente durante buena parte del presente curso. Tanto es así que se perdió el regreso a la competición a finales de agosto, disputó su primer partido de la temporada a mediados de septiembre, y tras 45 minutos en el campo, tuvo que volver a parar casi dos meses más. Desde entonces, ha alternado suplencias con pocas titularidades, la mayoría en la Copa y la Europa League, y sólo tres en LaLiga… hasta ayer.
En su cuarta aparición de inicio en la competición doméstica, en el Metropolitano y formando pareja de centrales con Natan, Diego Llorente volvió a recordar al futbolista sólido, fiable, seguro, intenso, bien posicionado y ganador de duelos que se había convertido por méritos propios en una pieza clave en el sistema de juego de Pellegrini. Con 14 despejes, cuatro duelos ganados, un centro bloqueado y una recuperación de balón fue capaz, junto al brasileño, de cerrar el grifo a un rival que venía de endosarle cinco goles a su equipo el jueves.
Estadísticas de Diego Llorente ante el Atlético en la jornada 23
15 partidos y poco más de 1.000 minutos
Llorente recibió la bronca de la grada rojiblanca tras verse inmerso en algunas disputas con Baena. Pero nunca se amedrentó y demostró su personalidad sobre el terreno de juego. La mala suerte se cebó con él en un centro lateral en el que, tratando de estorbar a Griezmann, terminó rematando involuntariamente hacia su portería. Pero el VAR actuó a tiempo para invalidar el gol por fuera de juego del delantero francés, permitiendo al madrileño completar uno de sus mejores partidos en lo que va de temporada.
Se trata, sin duda, de una muy buena noticia para el cuerpo técnico. Diego alcanzó los 42 partidos el pasado curso, con más de 3.300 minutos. En lo que va de temporada 2025-26, apenas ha podido jugar 15 encuentros y ayer mismo consiguió pasar de los 1.000 minutos. Una actuación que, unida al hecho de que la grave lesión muscular de abril y sus posteriores consecuencias parecen ya olvidadas (el último partido que se perdió por problemas físicos fue hace más de mes y medio), le convierten de nuevo en una importante alternativa para lo que resta de curso, con objetivos importantes en juego.
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