
Andres Castrín ha sido uno de los protagonistas del Sevilla en este final de LaLiga. El central ha tenido un peso importante en la recta decisiva formando pareja con Kike Salas. Su primer gol en la máxima categoría fue ante el Espanyol y así lo explicaba ayer en su paso por ‘El Cubo’ de Sevilla FC+: «Vi el carril, que nadie me entraba y no tenía pase claro. Vi el espacio, amagué al defensa a la desesperada y tiré. Sentí mucha euforia y me tuve que parar porque no podía ni respirar. Era mi primer gol en Primera, jugándote lo que te estás jugando. Era mucha emoción y a la vez cansancio. Pero ese empuje del que hablamos siempre es lo que te saca y te impulsa. Verlo entrar es lo máximo. La adrenalina que te entra, ver que queda tiempo y que había que remontar».
El de Riotorto habló de la sorpresa que le preparó García Plaza a los jugadores recibiendo la visita de sus familiares antes del partido frente a la Real Sociedad. «Era lunes y mi familia no podía venir por el trabajo. Pero estábamos comiendo y el míster nos dijo que había una sorpresa. Yo pensé que podía ser la familia. Vi entrar a la de Nyland pero pensaba que la mía no podía estar. Fueron entrando todos, no veía a los míos y me entró el bajón, pero vi entrar a mi padre el último. Pensé que esto no se nos podía escapar. Se hizo ocho horas de coche«, recordó.
Llegada al filial. «Desde el primer momento me he sentido muy identificado. Esa entrega, ese sacrificio… Para mí llegar aquí fue duro. No sabía si iba a aguantar y te planteas si merece la pena porque te ves fuera de tu casa solo. Aquí hay un grupo humano muy grande y me han apoyado mucho, pero soy muy familiar y es verdad que llegué ya con 21 años, pero te ves más consciente y más responsable que si llegas más joven. Le estoy muy agradecido a Jesús Galván porque estuve mal psicológicamente y siguió confiando en mí. Yo no me suelo guardar las cosas. Los compañeros saben que lo he pasado mal y me identifico mucho con el club porque me han ayudado mucho».
Confianza. «El fútbol son momentos y te tienes que subir al tren. Salí de mi zona de confort pero para buscar un sueño. Bernardo Cruz fue capitán del Sevilla Atlético y es un gran amigo. Me dijo que aquí es donde me iba a hacer futbolista. Vi que podía ser un buen sitio para aprender y desde que llegué he intentado aprovechar mi oportunidad».
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