Es muy duro. El Rayo Vallecano cayó cruelmente en Leipzig y perdió su primera final de toda la historia. En derrotas así es difícil buscar un halo de luz, pero cuando tienes todo un barrio detrás de ti es más fácil. Con el pitido final, todo el elenco rayista se vino abajo. Dentro de la oscuridad que supone caer en un choque como este, los jugadores en vez de aislarse para evadirse, fueron al unísono con su gente. Más de once mil rayistas se desplazaron, cada uno con su problemática particular por lo que ha supuesto acceder a un partido de este tipo y fastidiados por la derrota, pero no dudaron en levantar a esos jugadores que lo han dado todo durante esta temporada. «No conocí mayor victoria que contigo en una derrota» fue el tifo desplegado al final del encuentro.
Los jugadores del Rayo Vallecano en el Red Bull Arena.
Y es que el Rayo Vallecano no fue siempre de ganar, pero sí de luchar. No se puede estar orgulloso por perder, pero sí por lo que reflejan estos futbolistas a sus aficionados. «Duele una barbaridad, sabemos todo el sacrificio que hemos hecho… Ojalá estén todos igual de orgullosos que yo desde fuera«, afirmó Óscar Trejo después del encuentro. La deuda siempre estará saldada porque mientras que haya jugadores defendiendo esa franja con el alma y una afición para acompañarles, el Rayo Vallecano volverá las veces que quiera a Europa. «Queríamos poner el broche de oro, pero esto es fútbol. Seguro que nos levantaremos«, fueron las declaraciones de Isi Palazón.
La deportividad reinó en la final de la Conference League y toda Europa ya sabe quién es el Rayo Vallecano. La temporada que viene será de transición, habrá despedidas y también entradas, quién sabe si un nuevo míster. Pero el Rayo se levantará, como hizo en tercera, en segunda o todas esas veces que se le ha podido subestimar y ha acabado emergiendo. Esta temporada ha conseguido su quinta permanencia consecutiva y la que viene será su sexta temporada en la máxima categoría por primera vez. Después jugó su primera final de toda la historia ante un equipo que le superaba en 200 millones de euros su valor de mercado. Pase lo que pase, en Leipzig o en Vallecas, el Rayo nunca estará solo.
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