La Selección Colombia ya conoce el arma principal con la que República Democrática del Congo buscará dar el golpe en el Grupo K del Mundial 2026. El equipo africano, que empató 1-1 ante Portugal en su debut, demostró que el juego por arriba es su principal carta de presentación.
Ambos goles del encuentro llegaron por la misma vía: centros desde los costados y cabezazos certeros dentro del área, situación que debe tener muy en cuenta el seleccionado dirigido por el técnico Néstor Lorenzo.
El equipo nacional tuvo que tomar nota de Congo tras ese debut, pues Portugal abrió el marcador cuando Pedro Neto desbordó por izquierda y envió un centro preciso para que João Neves apareciera en el área y conectara un testazo que sorprendió a la defensa congoleña.
Sin embargo, la respuesta africana no se hizo esperar. Antes del final del primer tiempo, Yoane Wissa aprovechó la libertad que le dieron y, tras un centro desde la derecha de Masuaku, empató el partido con un cabezazo impecable.
Destreza aérea de Congo
Ese antecedente enciende las alarmas en el combinado colombiano. Wissa y Cédric Bakambu se mostraron insistentes en los duelos aéreos, con buena capacidad de salto y fortaleza para atacar la pelota. La defensa de Colombia, que en el debut ante Uzbekistán también celebró un gol de cabeza gracias a Jaminton Campaz, deberá extremar cuidados para no repetir los errores que permitieron a los congoleños generar peligro.
El partido dejó conclusiones claras y es que Congo sufre en defensa cuando los centros encuentran cabeceadores que atacan el balón sin esperarlo, una virtud que Colombia también posee. Pero al mismo tiempo, el equipo africano confirmó que cuenta con futbolistas de gran envergadura y potencia para lastimar por arriba. Por eso, mantener la solidez defensiva y evitar centros sin oposición será clave para que la Tricolor doblegue a un rival que promete batalla en las alturas.

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