La pelea entre FIFA y UEFA por el futuro de las grandes competencias internacionales ya dejó de ser un asunto interno de los organismos.
La posibilidad de que capital privado entre en la administración y financiación de torneos de FIFA abrió una disputa que podría terminar afectando el calendario y las competiciones internacionales.
En Sudamérica, mientras tanto, no existe todavía un pronunciamiento oficial de Conmebol. Sin embargo, la relación entre Alejandro Domínguez y Gianni Infantino hace pensar que la confederación podría estar más cerca de la propuesta de FIFA que de la postura europea.
Domínguez ya había respaldado a Infantino
No sería la primera vez que el presidente de Conmebol coincide públicamente con el máximo dirigente de FIFA. Durante el último Mundial, Domínguez apoyó la posibilidad de llevar la Copa del Mundo hasta 64 selecciones, una iniciativa que tampoco tuvo buena recepción en Europa.
El contraste con Concacaf es mucho más marcado. La confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe sí expresó su rechazo al proyecto y manifestó su «profunda preocupación» por el poco tiempo disponible para estudiar la iniciativa y por la falta de participación de los órganos de gobierno de FIFA.
Trabajamos para que el Mundial 2030 se dispute con 64 selecciones en homenaje al Centenario de la Copa del Mundo.
El fútbol de selecciones crece cuando se abre al mundo. La expansión a 48 equipos demostró que una mayor participación genera más oportunidades, impulsa el…
— Alejandro Domínguez (@agdws) July 21, 2026
¿Qué provocó el enfrentamiento?
El proyecto de Infantino plantea crear una sociedad comercial con inversión privada para administrar y financiar las principales competiciones de FIFA, incluida la Copa del Mundo. La idea, según la entidad, permitiría aumentar los ingresos y destinar más recursos al desarrollo del fútbol.
UEFA ve el asunto desde otra perspectiva. El organismo europeo considera que el modelo puede afectar la independencia del deporte y permitir que intereses económicos terminen influyendo en cuestiones como los formatos de los torneos o el calendario internacional.
La reacción europea fue contundente: ninguna de sus 55 federaciones participaría en competiciones de FIFA mientras la iniciativa continúe vigente. Si no aparece un punto de encuentro, el conflicto podría provocar una fractura inédita en el fútbol mundial.
Así las cosas, Conmebol todavía no pone su postura sobre la mesa públicamente, pero su relación con Infantino y los antecedentes de Domínguez dejan una señal clara sobre el lugar desde el que Sudamérica podría observar esta disputa.

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