Lionel Messi ya había dado señales sobre su futuro en la selección después del Mundial, aunque hasta ahora no había hecho oficial su decisión. Tras el fallecimiento de su padre, Jorge, había reconocido que el físico ya no le respondía como pretendía y algunos compañeros también habían dejado entrever en los últimos días que el final estaba cerca, precisó La Nación de Argentina, diario que pertenece al grupo GDA de América, al igual que EL TIEMPO.
Está claro que la muerte de su papá, hace apenas 23 días, también influyó en la decisión. “Ahora tengo dudas de que vaya a seguir jugando al fútbol mucho tiempo más”, había advertido Messi entonces, contó.
La renovación argentina
A eso se suma otro factor: el grupo con el que compartió tantos años empieza, inevitablemente, a desarmarse. Argentina entra en una etapa de renovación rumbo a 2030, con varios ciclos acercándose a su final, mucho por rearmar y hasta con la continuidad de Lionel Scaloni en duda más allá de diciembre, precisó el medio.
Más allá del nivel que había mostrado en el Mundial, en el que convirtió ocho goles y dio cuatro asistencias, los próximos desafíos quedaban demasiado lejos. Argentina ya está clasificada al Mundial 2030 por ser una de las anfitrionas y, ante la posibilidad de que tampoco deba disputar las eliminatorias, la próxima competencia oficial podría ser recién la Copa América de 2028, dijo La Nación.
“Queda poco y se van cerrando etapas, y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y, aparte, vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”, aceptó.

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