Italia quería cerrar con otra victoria su buen momento en la UEFA Nations League, pero tuvo que trabajar mucho más de lo esperado para conseguirla.
La Azzurra derrotó 3-1 a Turquía en el estadio Renato Dall’Ara de Bolonia, en la cuarta jornada del Grupo 1 de la Liga A, en un partido que por momentos se le complicó y que terminó resolviendo gracias a la eficacia y a los movimientos de Roberto Mancini.
El resultado le permite a Italia llegar a siete puntos y subir al segundo puesto del grupo, por detrás de Francia, que alcanzó las 10 unidades tras remontar y golear 4-1 a Bélgica.
Scamacca abrió el camino, pero Turquía reaccionó
Mancini presentó una Italia con nueve cambios respecto al equipo que había empatado contra Francia. Solo Donnarumma y Bastoni repitieron en el once, una rotación que se notó especialmente durante algunos pasajes del encuentro.
Turquía comenzó con mayor atrevimiento y obligó a intervenir a Donnarumma con un remate de Kabak. Italia no encontraba la fluidez de sus partidos anteriores, pero volvió a aprovechar una de las dificultades defensivas de su rival.
Al minuto 26, un centro de Di Lorenzo no fue despejado por la defensa turca y el balón quedó servido para Gianluca Scamacca, quien remató de primera y puso el 1-0.
El gol le permitió a Italia manejar el partido con mayor tranquilidad. Turquía tuvo la pelota, pero le costó transformar esa posesión en ocasiones realmente peligrosas, mientras la Azzurra esperaba el momento para atacar los espacios.
El problema llegó después del descanso: Italia bajó el ritmo y comenzó a conceder demasiado. Turquía encontró la manera de incomodar a Donnarumma y, al minuto 61, llegó el empate: Celik envió el balón al segundo palo y Aral Simsir apareció completamente solo para marcar el 1-1.
El partido volvía a empezar.
Italia vs Turquía – UEFA Nations League 2026.
Foto: Alberto Pizzoli / AFP
Los cambios de Mancini terminaron resolviendo
La reacción italiana fue inmediata. El técnico había movido el banco y uno de los recién ingresados terminó siendo protagonista.
Al minuto 65, Barella cobró una falta con precisión y encontró a Riccardo Calafiori, quien había entrado poco antes. El defensor apareció en el segundo palo y conectó un cabezazo para devolverle la ventaja a Italia.
Pero el 2-1 no significó tranquilidad. Turquía siguió buscando el empate y obligó a Donnarumma a intervenir en momentos importantes. Italia tenía el marcador a favor, pero todavía no conseguía controlar completamente el encuentro.
Cuando faltaban tres minutos para el final, apareció otro jugador que había comenzado en el banco.
Pio Esposito recibió después de una buena acción de Doumbia y definió para marcar el 3-1 al minuto 87, sentenciando un partido que Italia había tenido que pelear hasta el final.
El triunfo tiene así un valor especial para la Azzurra: no fue una exhibición como la goleada 4-1 conseguida en Turquía una semana antes, sino una victoria de oficio, reacción y eficacia.

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