
Mikel Oyarzabal volvió a ser titular en La Rosaleda, pese a los muchos cambios que introdujo Pellegrino Matarazzo en su alineación inicial, al continuar con las rotaciones que hace por la acumulación de partidos, hasta cinco en sólo 15 días, y el campeón del Mundo aprovechó mantenerse una vez más entre los elegidos para reencontrarse con el gol de txuriurdin, además por partida doble. Tras 10 encuentros ‘peleado’ por no acertar, selló una muy feliz reconciliación.
Oyarzabal, como cabía esperar, fue por novena vez en los 11 encuentros disputados hasta la fecha de la partida, pese a que venía de disputar 92 minutos el jueves en Bélgica y llevar a cabo Matarazzo hasta 7 variaciones con esa cita: Remiro, Fort, Aihen, Soler, Kubo, Barrenetxea y Óskarsson.
El 10, que no había marcado en esa decena de partidos anteriores, seguro que sintió algo de envidia cuando su compañero Take Kubo, que como él tampoco se había estrenado de txuriurdin este curso, celebró una diana propia cuando se llevaban sólo tres minutos de juego, con Óskarsson haciendo el segundo antes del descanso.
Siempre termina encontrando el gol
El campeón del Mundo no iba a tener en la segunda parte piedad del equipo y la afición que antes del pitido inicial le homenajearon por ese enorme éxito, porque tras el 1-2 hizo el 1-3, que celebró con rabia por ese reencuentro ansiado con el gol, y después del 2-3 firmó un doblete para devolver la tranquilidad a su equipo, que terminó imponiéndose con comodidad, al marcar Guedes el quinto.
Oyarzabal, como apuntamos hace unos días en MARCA, había tenido en temporadas anteriores otras malas rachas goleadoras incluso más largas que la actual, pero siempre terminaba marcando, como lo hizo en La Rosaleda, donde sumó los tantos número 134 y 135 de su carrera con una Real con la que aspira, entre otras cosas, a ser el máximo realizador de su historia, superando los 162 de la leyenda Jesús Satrustegui, el único que le queda por delante.
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