
Meses atrás, todo era alegría en el Granada con los ascensos casi simultáneos del primer equipo, el filial y el conjunto femenino, un triple logró que corría el riesgo de esfumarse en una sola temporada, algo que ha evitado el equipo de Roger Lamesa alcanzando la permanencia en la Liga F en la última jornada.
Con goles de Edna y Lauri, el equipo granadino se imponía al Eibar en Ipurúa, un resultado que, unido a la derrota del Villarreal, permitía a las rojiblancas regatear el descenso, algo que durante semanas estuvo amenazando al cuadro nazarí, que finalmente ha logrado lo que no pudieron sus compañeros.
El primer equipo, anclado durante toda la temporada en la zona baja, no fue capaz de reaccionar y ni el doble cambio en el banquillo cambió el guión de una temporada aciaga para los rojiblancos, condenados a regresar a la categoría de plata un año después de su salto a Primera.
Por su parte, la campaña del filial tampoco ha estado a la altura de las expectativas. Los resultados negativos desembocaron en la destitución de Milla, pero el nuevo rumbo tampoco permitió al Recreativo salir de la zona baja, consumando un descenso que parecía inevitable casi desde el arranque de la competición.
Por suerte, el Granada femenino ha sabido apretar los dientes, sufrir y mantener la concentración hasta el final, superando obstáculos y defendiendo el escudo hasta alcanzar el objetivo de la salvación, un merecido premio a un trabajo incansable.