
Por si hacía falta, la lesión de Ceballos viene a recordarnos que esta Liga tan disputada se la llevará no el que mejor juegue, ni el que más goles marque o quien menos encaje, sino aquel equipo que sea capaz de sobreponerse a todos los contratiempos que le vayan surgiendo. Y de aquí hasta el 25 de mayo se van a encontrar unos pocos. Con empate técnico entre los dos primeros y un solo punto con el tercero a falta de 13 jornadas, hasta ahora ni Barcelona ni Real Madrid ni Atlético se han caracterizado por su regularidad en el torneo que más premia esta condición.
Los azulgrana atraviesan un momento dulce con pleno de 15 puntos en las cinco últimas jornadas, pero todos recordamos el desplome que sufrieron en noviembre y diciembre (5 de 21 puntos) tras un arranque de campeonato tan fulgurante (pleno de victorias en las siete primera jornadas) como inesperado de Lamine y compañía. El Real Madrid, a raíz de sus recientes broncas y líos arbitrales, se ha dejado comer la renta que logró recortarle primero y sacarle después al Barça de la mano del despertar goleador de Mbappé. Antes de eso le vimos errático y sin confianza en el inicio de curso, echando de menos muchísimo a Kroos y esperando a que Mbappé se adaptara a su nueva vida. El Atlético, mientras, se mantiene acechante y con Julián por bandera después de proclamarse campeón de invierno batiendo su particular récord de victorias consecutivas (15) en todas las competiciones con una sensación de solidez como hacía tiempo no se le veía. Cabe recordar que antes de esa buena racha, a finales de octubre los de Simeone parecieron desahuciados cuando se descolgaron a diez puntos del Barça. Como vemos, pese a alcanzar picos de gran juego y resultados, ninguno de los tres ha sido un prodigio de consistencia. Han demostrado ser capaces de lo mejor, sí, pero también de lo peor.
Los tres meses que restan de Liga van a ser un ejercicio de resiliencia. De superar lesiones y sanciones, pero sobre todo de gestionar y sobreponerse a los golpes anímicos que van a suponer para los perdedores de los dos duelos directos (Barça-Atlético en Copa, Madrid-Atlético en Champions). Y también el desgaste que conllevará para quienes avancen en Europa. De los tres, en las últimas temporadas el que ha estado más acostumbrado a gestionar ese desdoblamiento ha sido el club blanco. Ahí puede estar la clave. Ahí o en la dichosa regularidad. ¿Cuál de los tres la encontrará?