La derrota 3-1 de Colombia ante Francia dejó más que un resultado adverso en el marcador: encendió una señal de alerta en la era de Néstor Lorenzo, justo en la antesala del Mundial de 2026.
Más allá del contexto de un amistoso internacional exigente, el dato no pasa desapercibido. Es apenas la tercera ocasión en el ciclo del entrenador argentino en la que el combinado nacional recibe tres goles en un mismo partido, una cifra que contrasta con la solidez defensiva que había caracterizado su proceso.
El primer antecedente se dio en 2024, en la derrota 2-3 frente a Uruguay; el segundo ocurrió en 2025, en el vibrante pero preocupante 6-3 ante Venezuela. Ahora, en 2026, Francia se suma a esa lista con un triunfo contundente en el que expuso fragilidades puntuales.
El común denominador en estos encuentros ha sido la dificultad para sostener el orden defensivo ante selecciones de alta intensidad ofensiva. Si bien Colombia ha mostrado capacidad goleadora y respuesta en ataque, los desajustes en momentos clave han terminado inclinando la balanza en contra.
Pensando en la cita mundialista, este tipo de señales cobran relevancia. En torneos de máxima exigencia, los errores defensivos suelen pagarse caro, y enfrentar a potencias como Francia deja lecciones valiosas, pero también preocupaciones que deben resolverse en el corto plazo.
El reto para Lorenzo y su cuerpo técnico será recuperar el equilibrio que llevó a Colombia a consolidarse como un equipo competitivo en Sudamérica, así que deben ajustar la línea defensiva, mejorar la transición y sostener la concentración durante los 90 minutos serán aspectos determinantes si la selección quiere llegar con garantías al Mundial.

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