A menos de 41 días para el inicio del Mundial 2026, la Selección Argentina enfrenta un panorama complicado debido a las lesiones que afectan a varios de sus jugadores clave.
Según informó TyC Sports, Julián Álvarez, delantero del Atlético de Madrid, encendió las alarmas tras salir lesionado en el empate 1-1 ante Arsenal por la ida de las semifinales de la Champions League.
Aunque los estudios descartaron una lesión grave, su torcedura de tobillo generó preocupación tanto en su club como en el cuerpo técnico de Lionel Scaloni.
La situación de Álvarez se suma a otros casos que condicionan la preparación del equipo. Nicolás González sufrió una lesión muscular que lo mantendrá fuera entre tres y cuatro semanas, mientras que Cristian ‘Cuti’ Romero, pieza clave en la defensa, se recupera de un esguince en el ligamento colateral de la rodilla derecha, con un tiempo estimado de recuperación de hasta ocho semanas.
Lautaro Martínez, por su parte, arrastra problemas físicos desde febrero y no ha sumado minutos recientemente.
Precedentes y contexto: un déjà vu de Qatar 2022
La situación actual recuerda lo ocurrido antes del Mundial de Qatar 2022, cuando varios jugadores argentinos llegaron al torneo con molestias físicas o quedaron fuera de la convocatoria. En aquella ocasión, Ángel Di María y Leandro Paredes sufrieron lesiones musculares, mientras que Giovani Lo Celso y Nicolás González fueron desafectados a último momento por desgarros.
Según Noticias Caracol, este fenómeno no es exclusivo de Argentina, ya que selecciones como Brasil, Francia y España también enfrentan bajas importantes debido al desgaste de la temporada.
Sin embargo, la Albiceleste, como vigente campeona del mundo, tiene la presión adicional de defender su título en un contexto de incertidumbre física para varios de sus referentes.
Lionel Scaloni y su cuerpo técnico monitorean de cerca la evolución de los lesionados, con la esperanza de contar con todos ellos en óptimas condiciones para el debut en la máxima cita del fútbol mundial.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor

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