
Hay semanas que explican perfectamente todo lo bueno y lo malo que rodea al deporte actual. Días de emoción, superación y sentimiento, pero también de excesos, excusas y demasiado ruido alrededor del espectáculo. Del corazón de Isco volviendo a llevar al Betis a la Champions a la exhibición competitiva de un Valencia Basket que ya está entre los grandes de Europa. También hubo espacio para descubrir que Cesc apunta muy alto en los banquillos y pa
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