Alessio Lisci y Osasuna han separado sus caminos. Cinco derrotas consecutivas en los últimos partidos de liga y una larga agonía en Getafe que se disipó gracias al Elche han sido motivos suficientespara que la directiva rojilla tomase la decisión. Por suerte para el preparador italiano, no tuvo que despedirse con un descenso a sus espaldas, pero las posibilidades de hacerlo hasta el último minuto de la última jornada han decantado una balanza que hacía un mes parecía volcada hacia el otro lado, cuando Osasuna alcanzó los 42 puntos al ganar al Sevilla y el descenso ni se planteaba.
Los malos resultados, junto a las malas sensaciones, han pasado factura al cuerpo técnico, sin crédito ya para afrontar una segunda campaña que sí estaba estipulada por contrato. Una alianza que se rompe como símbolo de falta de confianza en continuar con el proyecto estipulado, el cual estaba comandado por Lisci.
De esta manera, Braulio Vázquez y su equipo destituyen a un entrenador por primera vez en la máxima categoría, ya que, tanto Jagoba Arrasate como Vicente Moreno optaron por un cambio de aires.
Otro proyecto que se apaga
La marcha de Lisci pone fin a un periodo que había generado ilusión entre parte de la afición rojilla tras su llegada desde el Mirandés, donde realizó una magnifica temporada con los ‘jabatos’. Sin embargo, el club ha decidido iniciar una nueva etapa deportiva de cara a la próxima temporada. Ya son dos entrenadores en dos temporadas desde que Jagoba dejase el club.
A partir de ahora, comienza la búsqueda de un nuevo preparador que tome las riendas del equipo, motivo por el cual ha podido existir esa celeridad en anunciar la destitución, tan solo dos días después del último encuentro liguero.
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