
La temporada, para LaLiga EA Sports, ha finalizado. El Sevilla ha salvado la categoría —por un punto— y el partido más importante se juega ahora en los despachos. O, mejor dicho, en la famosa notaría donde los implicados en la compraventa del club blanquirrojo deberían verse las caras el viernes 29, fijado en principio como fecha límite para presentar toda la documentación y firmar el acuerdo. Existe la posibilidad de que los compradores soliciten una prórroga, pero el tiempo juega en contra. Nadie la ha solicitado todavía.
La operación no se ha roto, aunque el recelo se mantiene por ambas partes respecto a la validez de la mayoría de las acciones y las garantías de pago. Este lunes hay previsto un nuevo encuentro entre los abogados del Sevilla y los de Ramos para resolver los obstáculos que retrasan la firma final. Porque, mientras tanto, la planificación está parada. No se sabe quién ocupará el sillón presidencial cuando vuelva la competición, quién se pondrá al frente de la planificación -Marc Boixasa, si entra Ramos-, si seguirá Luis García Plaza o no, si habrá una ampliación de capital para los fichajes, si hay un plan B o si todo seguirá igual…
Está previsto, además, que los nuevos propietarios lleven a cabo una ampliación de capital de 80 millones de euros. Debido a la situación económica del club, sólo un porcentaje iría destinado a la confección de la plantilla. Para que pueda incidir en el límite salarial del próximo curso, esta ampliación debería realizarse antes del próximo 30 de junio.
La parte vendedora mantiene que más del 70 por ciento de las acciones están libres de carga y que el resto de las que se incluyen en la compra tienen el compromiso por parte de los acreedores de liberarse a la firma de los contratos. Solo quieren recibir su dinero. Pero, para eso, la parte compradora tiene que presentar los avales que garanticen que posee el respaldo económico para acometer una empresa de tal calibre.
Nadie ha visto esos fondos, se buscaban nuevos inversores tras caerse el capital principal de la compra, que procedía de México, aunque los compradores transmiten que la operación se cerrará. El aval de la totalidad del dinero es necesaria para cerrar el acuerdo y para conseguir el visto bueno del Consejo Superior de Deportes al traspaso de acciones. Debe validar cualquier compra superior al 25%, tal y como exige la Ley del Deporte en España. Muchos trámites por completar y a contrarreloj.
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