
Se termina el mes de junio y se aproximan diferentes despedidas en el Levante. Entre ellas, algunas difíciles e importantes dentro de la plantilla. Tras el adiós de manera oficial de José Luis Morales, que terminaba contrato a final de esta temporada, no será el único capitán que pondrá fin a su estadía en el equipo del barrio de Orriols.
La salida más destacada, por su importancia en el tramo decisivo del calendario con la permanencia en juego, es la de Pablo Martínez. El centrocampista madrileño dejará de ser jugador granota este miércoles, a todos los efectos, tras su llegada en el verano de 2019, momento en el que firmó por el Atlético Levante.
Salvo sorpresa inesperada, poco probable, en las próximas horas se marchará el timón del equipo de Luís Castro en el centro del campo, donde este año ha tenido un total de 27 presencias en Primera División, consiguiendo anotar un gol y producir cinco asistencias.
La delicada situación económica y el poco tacto que ha tenido la entidad con el propio jugador en el aspecto comunicativo, ha motivado a que su futuro esté lejos del Ciutat de Valencia. Además, de manera paralela, la llegada de Enzo Bardeli ha sido un nuevo golpe para confirmar un nuevo ciclo en la medular valenciana.
Otro jugador del primer equipo que también pondrá punto y final a su vinculación con el Levante es Diego Pampín. El lateral gallego termina contrato este martes y diferentes medios lo sitúan en la lista de deseados del Real Oviedo y Sporting de Gijón. Durante esta campaña, el defensor ha disputado un total de ocho partidos oficiales en la máxima categoría del fútbol español.
Al margen de estos dos casos, uno de los más llamativos del mercado de verano es el de Matthew Ryan. El guardameta australiano, que tenía una opción de renovación por una temporada más, está en «stand by» a día de hoy y a pesar de la voluntad por parte del Levante de seguir contando con el portero, aún no se ha concretado el posible acuerdo.
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