
Hace exactamente un año, Abde Rebbach era uno de los jugadores de la plantilla del Alavés que desconocía cuál iba a ser su futuro. El canterano regresaba a Vitoria tras finalizar su cesión en el Granada. Su continuidad no estaba clara, pero Coudet decidió apostar por su permanencia ante la falta de refuerzos en la banda izquierda. Sin ser un fijo en los planes del técnico argentino y a base de superar obstáculos, el extremo terminó siendo determinante en la permanencia babazorra.
La llegada de Quique Sánchez Flores y, sobre todo, su aportación en la remontada histórica en Balaidos supuso un punto de inflexión. Desde entonces, fue un jugador clave para el técnico madrileño y, al contrario que el pasado verano, este año tiene garantizada su continuidad en Vitoria. Su excelente rendimiento en el tramo final del curso le permitió estar en la prelista de Argelia para el Mundial, aunque finalmente no pudo lograr estar entre los elegidos.
Gol de Abde Rebbach (3-4) en el Celta 3-4 Alavés
Abde encaja a la perfección en ese juego vertical que quiere seguir perfeccionando Quique. El técnico tiene claro que las bandas son para extremos puros. Futbolistas que encaren a su oponente y tengan la capacidad de desbordar, lleguen hasta la línea de fondo y nutran a los delanteros a través de centros laterales. Aspectos que domina como pocos en la plantilla el futbolista hispano-argelino y que le convirtieron en un elemento fundamental en los últimos meses de competición.
Prueba de ello es que marcó un gol y dio cuatro asistencias en las últimas nueve jornadas. El Alavés quiere reforzar su ataque con dos extremos que compitan con el propio Abde y Ángel Pérez por un puesto en los costados, pero ambos cuentan con ventaja por su relevancia en el tramo final del curso y por ser dos jugadores que conocen el manual del técnico madrileño. Consolidado en el primer equipo y con una temporada más de crecimiento, Abde vivirá, por fin, un verano alejado de rumores e incertidumbre.
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