Josimar José Évora Dias se acostó futbolista y se despertó como celebridad. De un día para otro, sin preparación a pesar de sus 40 años de edad. El apodo de Vozinha, que surgió como una broma pesada de los chicos del barrio, de repente era una marca con reconocimiento internacional. ¿Cómo iba a saber cómo lidiar con eso?
El arquero de la selección de Cabo Verde se hizo célebre en el debut contra España, tras un 0-0 en el primer partido del súper favorito que le tiró encima todos los reflectores.
Después Cabo Verde empataría 2-2 contra Uruguay y llegaría a los octavos de final, donde Argentina tuvo que emplearse a fondo para imponerse 3-2 en el tiempo suplementario. Vozinha contabilizó 18 intervenciones salvadoras y fue candidato al premio Yashin. Todo parecía cine.
Incluso una periodista le contaba en vivo que había pasado de 56.000 seguidores en Instagram a más de un millón y él, que pensó que agarraba el cielo con las manos y que la fama que buscó toda su vida en als canchas le llegaría de forma tardía, no sintió que tuviera que hacer nada distinto a dejarse abrazar por la fama.
Vozinha confesó su drama después del Mundial
“Ya no tengo privacidad, o al menos mucha menos que antes”, dijo el portero en charla con The Observer. «He perdido mi paz y mi tranquilidad”, confesó.
Ahora todos lo reconocen si sale a un restaurante, le pidan fotografías, autógrafos, saludos de toda clase y lo graban sin su permiso en situaciones que deberían ser privadas.
El asedio lo ha obligado a desactivar las notificaciones de Instagram y alejarse en geeneral de las redes sociales, a las que iba una y otra vez durante el Mundial para contabilizar sus nuevos seguidores.
“Mucha gente quiere ser famosa y tener una presencia pública, pero sólo ven el lado positivo de esa realidad. Para ser sincero, si tuviera que elegir entre la vida que tengo hoy y la que tenía antes, elegiría la que tenía antes”, explicó.
Lo que quisiera es que la gente entienda que lo de la Copa Mundo no fue solo de él: “Es agradable sentirse como una especie de embajador, pero quiero dejar claro que lo que logramos fue un esfuerzo colectivo. Hicimos historia y lo mejor sería poder aprovechar ese impulso para desarrollar nuestro país y mejorar las condiciones de vida de nuestra gente”, explicó.
Tiene razón. Pero es el precio de la fama. Hoy muchos lo cuestionan por no lograr consagrarse como el arquero titular de un Colo Colo que corrió el riesgo de ir por él (anhelando jsutamente esa exposición mediática de la que ahora se queja) sin que hasta ahora haya hecho alguna diferencia.
Vozinha saltó a la fama sin paracaídas y ahora no sabe cómo defenderse. No es una lección menor en un universo confuso en el que muchos quisieran tener todo eso de lo que hoy reniega.

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