
«¿Qué será lo primero que le dirá a sus jugadores?», le preguntaban en la presentación a Diego Martínez. El técnico respondió: «Buenas tardes» e hizo saltar alguna risa. Fue el único momento para la broma en la sala de prensa. Diego Martínez es un tipo serio y ocupado de sus asuntos. Y el inmediato es levantar la moral en los jugadores de Las Palmas. Antes incluso que ponerse a analizar al Valencia. La primera toma de contacto con los jugadores fue positiva. Palabras, no demasiadas, en las que se esforzó hacerles ver que el objetivo es posible.
Pero para ello hay que trabajar. Y en ese el entrenador demostró ser el primero. Muy pendiente de los ejercicios y muy encima de los jugadores. No hay tiempo que perder y la intensidad y la exigencia parecen ser dos aspectos incuestionables en el día a día. Lo dijo en sala de prensa y lo quiere llevar al césped. Sin perder esa esencia del futbolista de calidad que sabe que tiene en la plantilla, quiso incidir en labores defensivas básicas como los duelos individuales. Llega a la UD Las Palmas con su segundo entrenador -Raúl Espínola-, Víctor Lafuente como preparador físico- y el readaptador Iván Bennasar.
Pendiente de los lesionados
Martínez no solo se ha encontrado con un equipo con la moral por los suelos. También ha podido calibrar el estado físico de los jugadores que se perdieron el último partido: Mika Mármol, Kirian, Marvin Park, McKenna y Sandro. El escocés es el único que completó con el grupo la sesión de trabajo. Se espera que Sandro también llegue para el partido del Valencia. Marvin, Kirian y Mika Mármol siguen trabajando al margen del grupo.
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