Durante muchos meses se miró a la jornada 35 de la Liga como un momento determinante en una pelea cerrada entre Barcelona y Real Madrid para saber quién era campeón de Liga.
Cuando el Madrid tomó ventaja, que llegó a ser de cinco puntos en la jornada once, los de Flick hacían cuentas con la idea de que les quedaba esa bala en casa. Luego el Madrid cedió toda su ventaja, se alejó, recortó y miraba al Clásico de vuelta como una fecha clave.
Pero todos esos escenarios han saltado por los aires. El Barcelona es virtual campeón de Liga, algo que busca cerrar esta noche en su estadio. El Camp Nou tiene preparada la fiesta que será la de su Liga número 29. Al equipo de Hansi Flick le basta con empatar para cantar el alirón. Nunca antes el título liguero ha llegado para los azulgranas en un partido ante el Madrid.

.SOFIA VALGAÑÓN
La semana pasada, en Barcelona pero en la casa del Espanyol, el Madrid esquivó el asunto del pasillo en el Camp Nou. Los dos goles de Vinicius parecían el pasaporte para una semana relativamente tranquila en la Casa Blanca. Seis días por delante no para engancharse a pelear por la Liga, pero sí para arruinar la fiesta de su gran rival.
Pero nada ha ido por ese camino, sino por el de una de las semanas más tremendas, en lo negativo, de la historia del club. La doble pelea entre Tchouaméni y Valverde —las dos descubiertas por MARCA— ha provocado una situación de extrema tensión en la Casa Blanca. Y una reacción enfurecida de la afición madridista. No es imaginable lo que puede suceder el jueves ante el Oviedo. Más si hoy el Madrid regresa de Barcelona mientras el equipo de Flick celebra la Liga y las calles de la Ciudad Condal se convierten en una macrofiesta.

.SOFIA VALGAÑÓN
La noche y el día
Mientras el Madrid arde, el Barcelona se prepara para el alirón. Alejado el dolor de quedarse fuera de la Champions en cuartos, el equipo de Flick ha destrozado al Madrid desde el regreso del parón de marzo. Lo que era una ventaja de cuatro puntos, que hubiese convertido el partido de hoy en un polvorín, se ha disparado a once. Y a un escenario en el que todo el mundo asume que la temporada en blanco —la segunda si se cuentan solo los tres grandes títulos— es una realidad.
El Barcelona mira al futuro con la continuidad de Flick asegurada y buscando cómo reforzar al equipo para ganar la Champions, el Madrid es un mar de interrogantes.
Lo era antes de esta semana y lo es más después de los graves sucesos vividos estos días en Valdebebas. La figura de Mourinho crece para ponerse a los mandos del equipo.
Al igual que en 2010, el Madrid recurre al técnico luso en una situación de urgencia. Entonces, agobiado por el poder del Barça de Guardiola. Ahora, alejado de nuevo en la Liga del equipo de Flick y en una situación de desintegración interna sin precedentes.
A las pocas cosas a las que se puede agarrar el Madrid para evitar la celebración azulgrana en su cara es a que sus jugadores echen mano del orgullo. A esa frase de “esto es el Madrid”. Pero…
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