
Lo bueno, a veces, se hace esperar. En este caso, 21 jornadas han hecho falta para ver la primera victoria de Osasuna a domicilio en esta liga. Siendo justos, al decimosegundo intento, el cuadro rojillo ha logrado ese ansiado triunfo lejos de tierras navarras.
Contra el Rayo, tras adelantarse y recibir el empate, aparecieron los fantasmas de otros días en los que el equipo perdió la cara al partido en el segundo tiempo. Sin embargo, la eclosión definitiva de una estrella como Víctor Muñoz decantó el choque.
Con todas las miradas puestas en un Raúl Moro que no llegó a disputar sus primeros minutos con la casaca rojilla, el Barón Rojo levantó la mano para erigirse como el jugador más en forma de su equipo y entre los más importantes de la competición. 12 regates con éxito, un gol que no le sumará a su cuenta particular y una demostración absoluta de garra y velocidad completan una actuación formidable que eleva a Osasuna hasta los 25 puntos en la tabla.
Sin embargo, cuando las cosas van bien no es solo por un jugador. El equipo navarro ofreció su mejor versión en la primera mitad y Budimir, como no, puso la guinda a unos 45 minutos en los que también sobresalió Javi Galán.
Ya en el segundo tiempo, Herrera sostuvo a los suyos a base de paradas y entre Iker Muñoz y el goleador Osambela hicieron de perfectos acompañantes para un “todocampista” Moncayola.
En definitiva, aunque parecía imposible, el sol también puede salir lejos de El Sadar.
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