
Pablo Durán no pudo terminar la primera parte del Celta-Mallorca. A falta de cinco minutos para el descanso, el delantero celeste se resbaló sobre el césped, se abrió de piernas y se llevó la mano de forma inmediata a la corva de la rodilla izquierda.
Las asistencias entraron a evaluarle, aunque Durán volvió al choque en un primer momento… para volver a tirarse al verde poco después, dolorido y con lágrimas en los ojos. Sufre un esguince en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda.
Sus compañeros y los rivales se fueron a abrazarle y a apoyarle mientras hacía el camino desde el césped hasta el vestuario junto a los médicos, llevándose la camiseta a la cara para taparse las lágrimas.
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