En su comparecencia previa al partido entre Barcelona y Sevilla, Matías Almeyda fue cuestionado sobre una aficionada con cáncer que está recibiendo ayuda económica de numerosos sevillistas. «El fútbol tiene algo muy lindo: despierta sentimientos. Para mí, bien utilizado es un remedio para mucha gente, como para muchos de nosotros. Desde ese lugar digo: ¿a cuántos nos da de comer?», empezaba el argentino. «Qué gratitud que el fútbol nos permita conocer, por lo menos a mí, diferentes culturas y países, viajar en avión, conocer otras personas, comer cosas ricas… si no hubiese sido por el fútbol, en lo personal no sé qué otro trabajo hubiese hecho«, proseguía.
Almeyda quiso profundizar en su reflexión: «El fútbol es el fiel reflejo de las sociedades para mí. Hay guerras y nosotros estamos hablando de un partido; eso quiere decir que no nos importa nada. Es la parte triste, que el negocio tiene que seguir y nos estamos rompiendo la cabeza viendo cómo va a ser el equipo que va a jugar. Entonces, pasamos de algo muy lindo a algo casi inhumano. Si cada cohete que tiran vale 50 millones de euros y después decimos que en África hay hambre, ¿por qué en vez de tirar cohetes no llevamos 50 millones de euros en arroz y educación? Seguimos viviendo un mundo para uno mismo».
El fútbol es el fiel reflejo de las sociedades
La pérdida de unión
En su misma respuesta, Almeyda también puso el foco en cómo las barreras sociales se han trasladado al fútbol. «Lo que he tratado y voy haciendo en el fútbol es poder disfrutar de esa otra parte, como invitar a alguien a un entrenamiento o valorar cuando se paran acá para una foto, porque fui joven y no olvido esa parte. Hemos traído un montón de gente a los entrenamientos y veo la ilusión y la felicidad que crea«, subrayaba.
«Hace treinta años había hinchas mirando los entrenamientos. Qué feo que se perdió. Lo perdimos entre todos. ¿Volverá eso o no? Porque nos preocupamos siempre por otras cosas, pero no por la esencia. Me gustaría que volviera ese folclore del juego, que la gente disfrutara y estuviéramos más juntos. Fíjense que periodistas, entrenadores, árbitros… está todo muy separado. Esto no era así en ninguna parte del mundo y va en el mismo proceso de que haya una guerra y sigamos jugando«, lamentaba, concluyendo que, para él, «socialmente el mundo va retrocediendo en todos los aspectos y somos todos parte de esto«.
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