
La temporada que acaba de empezar será histórica para el Girona de Míchel Sánchez. Competir en la Champions, cumplir los objetivos en LaLiga y no olvidarse de la Copa son las bases del entrenador madrileño, que en una entrevista con ‘L’Esportiu’ reconoce que la prioridad para esta 2024-25 es sin duda la competición doméstica.
«He dicho y he pedido a los jugadores que en la Champions debemos ser un equipo que juegue por nuestra afición y nuestro sentimiento, pero que después del partido no pensamos mucho. Que cuando acabe el partido por la noche, fuera, ya está pasado. Que no haya resaca. Porque para mí lo más importante para el club es LaLiga», reconoce sin tapujos el entrenador del Girona. Además, no queda ahí su afirmación al respecto: «No miraré demasiado los vídeos de Champions, no voy a dar muchas vueltas a la situación de la Champions, porque para mí es muy importante estar al 100% en LaLiga».
En un tercer escalafón, como para muchos otros clubes, aparece la Copa del Rey, aunque Míchel insiste en que hay que darle la importancia que merece: «Siempre he dicho que es una competición que a mí me gusta mucho y que también nos da la posibilidad de mejorar, de crecer, de hacer crecer a los jugadores que no tiene tantos minutos en la liga, porque les necesito a todos preparados. Es una responsabilidad también que el papel en la copa sea bueno. Pero nos centramos en la liga, la prioridad absoluta».
Pese a que Míchel tiene claro que su equipo debe estar centrado en LaLiga, entiende que la ilusión de sus aficionados sea la Liga de Campeones. «Percibo que todo el mundo piensa mucho en la Champions. Se debe disfrutar este momento, que es muy importante. Nuestra intención será que estén bien representados por nosotros y que estén orgullosos, pero necesitamos a la gente en el día a día y en Laliga», insiste.
La espina clavada con Eric García
Sin duda, el gran líder de este Girona y responsable de la temporada histórica del año pasado es él, pero Míchel sabe que del pasado no se puede vivir en el deporte rey: «El fútbol no espera a nadie. Debemos seguir haciendo las cosas bien, con confianza. No pienso en el éxito pasado, espero lo que vendrá. Sólo quiero trabajar con tranquilidad, no necesito más».
Lo que sí tiene claro Míchel es que les ha tocado reinventarse porque hacer una gran temporada con un club pequeño suele suponer que los grandes se fijen en sus jugadores… y se los lleven. Ahí están los casos de Aleix, Savinho, Couto o Dovbyk. «Esta situación era muy real y desde el club siempre se ha dicho que necesitamos vender para que haya más estabilidad. Tenemos la confianza de hacer las cosas bien y tenemos una dirección deportiva que sabe reinvertir el dinero en nuevos jugadores que han venido», afirma.
Sí tiene una espina clavada en lo que al mercado respecta, con un nombre propio: «Con Eric García habríamos sido un equipo aún mejor. Nos daba mucho. Sin embargo, creo que el equipo está equilibrado. Tenemos una plantilla competitiva en todas las posiciones y estoy convencido de que es una gran plantilla».
El siguiente partido de LaLiga, el Girona de Míchel se mide al Barça. Los azulgranas han empezado a gran nivel con Flick al mando, algo que no sorprende al entrenador madrileño: «Es un equipazo. Y no es ninguna sorpresa para mí. Es un equipazo que ha empezado muy bien y tiene grandes jugadores, jugadores muy jóvenes, con una dinámica muy buena ahora mismo».
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