
El Sevilla vuelve a mover ficha en su banquillo, una constante que se repite por cuarto año consecutivo. Después de destituir a Matías Almeyda, en el club nervionense tenían claro el perfil de su sustituto: un entrenador español, que conozca bastante bien LaLiga y con experiencia en situaciones límite. Entre los nombres que se barajaron aparecían Diego Martínez, Manolo Jiménez o Javi Calleja, pero el favorito y el elegido finalmente ha sido Luis García Plaza. El madrileño llega para afrontar las nueve jornadas restantes con el único objetivo de salvar la categoría.
En un escenario otra vez marcado por el miedo al descenso, García Plaza firma por el Sevilla con la idea de devolver la estabilidad competitiva a un equipo que parece haber perdido el rumbo. Los hispalenses son los más goleados del campeonato, mientras siguen pagando muy caros sus errores individuales y les cuesta un mundo ganar partidos, de ahí que el contexto actual requiera pragmatismo, orden y sentido común. Las tres palabras que mejor definen la trayectoria de su nuevo técnico.
Curtido en el fango
Luis García Plaza (Madrid, 1972) conoce el oficio a la perfección. Formado como defensa central en la cantera del Atlético de Madrid hasta su segundo equipo, también jugó para Yeclano, Rayo Vallecano B, Talavera y Benidorm, donde se retiró a los 28 años debido a una grave lesión de menisco. Ya entonces había realizado los cursos de entrenador, así que pasó directamente a dirigir a UD Altea, Villajoyosa, Villarreal B, Elche, Benidorm… hasta que en 2008 ficha por el Levante en Segunda División.
Tras una primera campaña en que clasificó al Levante en octava posición, García Plaza logró un sorprendente ascenso a Primera División con el cuadro granota en 2010, manteniéndolo al año siguiente en la élite. Aquel éxito le abrió las puertas del Getafe, amarrando la permanencia con holgura durante dos temporadas. Sin embargo, una racha de doce partidos sin ganar en su tercer curso como azulón le costó el cargo. Posteriormente, entrenó en Emiratos Árabes, China -ascenso incluido- y Arabia Saudí, con una breve etapa de por medio en el Villarreal.
En 2021 subió a Primera con el Mallorca, siendo despedido en marzo del año siguiente tras seis derrotas consecutivas. Su último proyecto fue en el Alavés, club con el que consiguió el cuarto ascenso de su carrera en 2022. En su segunda temporada, ya en la máxima categoría del fútbol español, clasificó a los babazorros en décima posición. A principios de diciembre de 2024, con el equipo fuera de la zona de descenso, lo cesaron en el cargo.
Estilo pragmático
Si algo caracteriza a Luis García Plaza es su pragmatismo. Sus equipos rara vez buscan dominar los partidos desde la posesión; en cambio, intentan cuidar aspectos como el orden, minimizar riesgos y aprovechar los contragolpes. Sus dibujos tácticos más habituales suelen ser 4-4-2, 4-2-3-1 o incluso 5-4-1, priorizando el equilibrio defensivo, cerrar las líneas interiores y proteger su área. En este sistema, los extremos desempeñan un papel fundamental tanto en ataque como en defensa. Un fútbol menos vistoso y enfocado en la eficacia.
En un Sevilla desordenado, falto de contundencia y que sufre sobre todo en las transiciones defensivas, la incorporación de García Plaza apunta precisamente a paliar dichas carencias. Su primera misión pasa por reconstruir la peor defensa de LaLiga, pues su fragilidad ha sido una constante esta temporada: errores de posicionamiento, pérdidas de marcas, mala coordinación en la presión, lentitud en las persecuciones… Por este motivo, uno de los puntos fundamentales será dotar al equipo de mayor fiabilidad y solidez.
A la hora de proyectar un posible once de García Plaza, el punto de partida más lógico sería situar una defensa en línea de cuatro con futbolistas como Azpilicueta, Gudelj, Nianzou, Kike Salas u Oso. En la medular, el doble pivote debe centrarse en equilibrar al equipo, por lo que Mendy podría recuperar su protagonismo. Tampoco puede descartarse una mayor presencia de Jordán, al que el técnico madrileño tuvo el curso pasado en el Alavés. En el ataque, extremos rápidos como Vargas o Ejuke se antojan muy útiles de cara a las transiciones, dejando arriba a Akor Adams escoltado por un mediapunta o un segundo delantero.
Nueve finales
Más allá de sistemas y nombres propios, el gran desafío de Luis García Plaza en el Sevilla será sobre todo mental; los tres puntos con respecto a la zona de descenso no pueden convertirse en una losa. Los blanquirrojos necesitan recobrar esa competitividad que mostraron durante sus primeros meses con Matías Almeyda si quieren sobrevivir en la categoría. El nuevo entrenador no solo llega con un mensaje de orden y esfuerzo colectivo, sino acompañado de un psicólogo que intentará ayudar a que los jugadores puedan concentrarse en ofrecer el máximo.
García Plaza tendrá que demostrar en dos meses que es el indicado para lidiar con el caos reinante en Nervión. La primera parada tras el parón de selecciones será el Carlos Tartiere para medirse al Oviedo, al que está prácticamente obligado a ganar. Seis días más tarde, debutará como sevillista en casa frente al Atlético de Madrid y luego visitará al Levante en otro duelo crucial por la permanencia. Las nueve jornadas restantes dictarán sentencia sobre si su pragmatismo basta para rescatar al Sevilla del precipicio.
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