
Málaga vuelve a la máxima categoría y se integra en un ecosistema deportivo que ya tiene al Unicaja en la Liga Endesa y a una Costa del Sol con más de 70 campos de golf como reclamo añadido para el visitante. Según un estudio de KPMG y LaLiga, el Málaga CF representa ya el 2,2 % del PIB de la ciudad y genera más de 3.400 puestos de trabajo entre empleo directo, indirecto e inducido. Con el ascenso, esas cifras apuntan al alza por el aumento de la actividad económica y de la demanda de servicios. Un primer análisis del Colegio de Economistas define el salto como un «auténtico acelerador económico».
Los expertos distinguen varios impactos. El primero cae directamente sobre el club: derechos de televisión, aumento del ‘matchday’ o día de partido, crecimiento de la masa social y venta de artículos de promoción. Después llega el efecto arrastre en hostelería, comercio, seguridad, transporte o mantenimiento, junto a la dinamización del turismo de fin de semana y el efecto escaparate. «Para una ciudad que busca posicionarse firmemente como un gran ‘hub tecnológico y turístico en Europa, la exposición mediática de LaLiga EA Sports es una campaña publicitaria millonaria completamente gratuita en más de 180 países». Esa presencia actúa como «un reclamo más potente» para atraer patrocinadores y eventos.
El Colegio de Economistas contempla tres escenarios en función de la posición del Málaga CF en la tabla, la inversión en cantera y la modernización de La Rosaleda. El conservador sitúa el impacto entre 45 y 55 millones de euros anuales, con una clasificación baja, una permanencia ajustada, poca inversión en cantera y estadio, y patrocinadores locales. La mayor parte llegaría por derechos de televisión, con más de 30 millones, además de unos 4 millones en patrocinios, 3 en venta de entradas, entre 6 y 8 en turismo y hostelería, y entre 3 y 4 millones en empleo y servicios. El escenario realista, con una temporada estable en Primera, patrocinadores nacionales y un aumento claro del turismo deportivo, eleva la cifra a entre 55 y 80 millones al año. De ellos, entre 32 y 35 millones procederían de los derechos audiovisuales y entre 8 y 15 millones del turismo y la hostelería.
La hipótesis optimista dibuja un club consolidado en Primera, en la parte alta de la tabla, con opción de competición europea, patrocinadores internacionales, modernización del estadio y fuerte aumento del turismo deportivo. En ese caso, el impacto se calcula entre 90 y 120 millones de euros al año. Los derechos audiovisuales aportarían entre 40 y 50 millones, los patrocinios entre 10 y 15 millones y el impacto turístico y hostelero se movería entre 15 y 25 millones. En comparación con otras ciudades, el golpe económico en Málaga sería mayor que en Valladolid o Girona, por su menor turismo, población, gasto medio por visitante y exposición mediática, e inferior al de clubes deportivos de Sevilla, Valencia o Bilbao, donde «supera fácilmente los 100-150 millones» anuales, según precisa el Colegio.
La Rosaleda marca el siguiente paso
Uno de los grandes motivos está en la modernización de los estadios, instalaciones capaces de generar actividad los 365 días, atraer turismo y multiplicar eventos, según recoge el análisis. Los economistas avisan de que «la verdadera repercusión de este ascenso dependerá de las decisiones políticas y económicas que respalden los resultados sobre el terreno de juego». Los empresarios también han resaltado la repercusión económica del ascenso de un Málaga que «goza de muy buena reputación» y que ahonda con este éxito deportivo en la proyección del destino.
La ciudad suma a su reclamo de turismo urbano, vacacional y cultural una vertiente deportiva con «baloncesto y fútbol en el máximo nivel», subraya Javier González de Lara, presidente de la patronal andaluza. Para él, la subida a Primera «significa entrar en una dimensión deportiva diferente», en la que se produce un «efecto escalable» en la economía local.
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