Jhon Córdoba volvió a la titularidad de la Selección Colombia en el cierre del grupo K del Mundial 2026, pero su actuación ante Portugal, dejando un rendimiento aceptable, pero combativo ante los lusos.
El delantero del Krasnodar, que reapareció como titular en el empate sin goles contra Portugal tras superar una lesión, disputó 60 minutos en los que evidenció su indudable fortaleza física, pero también una preocupante falta de efectividad en el área donde tuvo pocas chances.
Sus números terminaron siendo algo fríos, pese a que mostró fortaleza física ante una selección fuerte en todas sus líneas.
El delantero no pudo anotar y las estadísticas fueron de 0.3 de goles esperados y 0.14 de goles esperados a puerta, reflejan que, si bien generó situaciones de peligro, ninguna fue lo suficientemente clara como para vulnerar el arco luso. Disparó dos veces, una de ellas a puerta, y falló una ocasión manifiesta de gol, el dato que más pesa en su calificación de 6.3, la más baja del once inicial.
Sin embargo, no todo fue negativo. Córdoba se convirtió en un martillo contra la zaga portuguesa al ganar múltiples duelos de cuerpo, soportó la presión de los centrales y sirvió como ancla para habilitar los movimientos de sus compañeros. Su lucha constante contra los «muros» defensivos europeos permitió a Colombia generar espacios en el segundo piso.
El técnico Néstor Lorenzo decidió sustituirlo en el complemento por Luis Javier Suárez, quien le dio más movilidad al ataque, pero perdió la referencia física que Córdoba ofrecía.
El delantero dejó la sensación de que su proceso de adaptación tras la lesión está en curso, pero que su versión más letal aún no ha aparecido. Con el torneo entrando en su fase decisiva, Colombia necesita al gigante de área, que de a poco va recobrando ritmo de competencia.

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