La participación de la Selección Colombia femenina de fútbol en la SheBelieves Cup 2026 dejó un balance positivo en lo deportivo y en el proceso de renovación del equipo, pese a que no tuvieron el brillo que regularmente han mostrado en anteriores torneos.
En su primera competencia del año, el conjunto dirigido por Ángelo Marsiglia terminó en el tercer lugar con tres puntos, en un torneo que finalmente quedó en manos de la potencia, Estados Unidos.
Colombia abrió el certamen con una derrota 4-1 frente a Selección femenina de Canadá, en un partido exigente que evidenció el nivel físico y la intensidad de las campeonas olímpicas. Sin embargo, la reacción llegó rápidamente: la ‘Tricolor’ venció 1-0 a la Selección femenina de Argentina, sumando sus primeros puntos y mostrando una mejor organización defensiva.
El cierre del torneo fue quizá la señal más alentadora. Colombia cayó por la mínima diferencia (1-0) ante Estados Unidos, pero el desarrollo del partido reflejó una brecha cada vez más corta frente a una de las potencias históricas del fútbol femenino.
El equipo colombiano compitió con lo que pudo y estuvo a su alcance, logrando durante largos tramos mantener el orden táctico, generando momentos de presión que dejaron buenas sensaciones para el resto del calendario internacional, pero la falta de efectividad e incluso juego ofensivo pasó factura porque no pesó en este juego e incluso en todo el torneo amistoso.
Renovación de plantilla, el punto a aplaudir
Más allá de los resultados, el torneo también sirvió para continuar el proceso de renovación del plantel.
Varias jugadoras jóvenes que han pasado por procesos juveniles comenzaron a ganar espacio en la selección mayor. Nombres como Maithé López, Valerin Loboa, Mary Álvarez y Gabriela Rodríguez representan ese recambio generacional que el cuerpo técnico busca consolidar. Todas han sido parte de procesos de la Sub-20 y comienzan a acercarse al entorno de la selección absoluta.
La integración progresiva de estas futbolistas es clave pensando en los próximos retos internacionales. Torneos como la SheBelieves Cup no solo le ha permitido a Marsiglia medir el nivel competitivo frente a selecciones de élite, sino también acelerar el desarrollo de nuevas piezas dentro de la estructura del equipo para lo que viene que es la clasificación al Mundial femenino 2027.
De esta manera, Colombia cerró su primera competencia de adaptación en 2026, en la que Ángelo Marsiglia deberá seguir analizando qué le sirve para las eliminatorias mundialistas que se reanudarán a mediados de abril.

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