La Selección de Brasil sí o sí vuelve al centro de la escena universal a medida que se acerca el Mundial 2026, que comenzará el 11 de junio en Estados Unidos, México y Canadá. Bajo la conducción de Carlo Ancelotti, el equipo busca recuperar protagonismo tras ciclos irregulares.
En ese contexto, Mazinho, campeón del mundo en Estados Unidos 1994, ofreció una mirada directa sobre el presente del seleccionado. Aquel plantel histórico tuvo como figura a Romário y fue dirigido por Carlos Alberto Parreira.
Una mirada crítica sobre el plantel
El exmediocampista no evitó señalar falencias en la actual base de jugadores. «Creo que sí, faltan muchos jugadores, hay mucho que mejorar en este equipo, pienso. Y creo que él intentará hacerlo, lo intentará. Porque tendrá que hacerlo. Es un entrenador muy inteligente, tiene una cualidad maravillosa: el trabajo en equipo. Sabe cómo relacionarse con los jugadores, sabe pensar como un jugador, porque él también fue un jugador importante. Es un entrenador importante, y estoy seguro de que ayudará mucho a la selección nacional», indicó.
Mazinho también contextualizó el cambio de época en el fútbol brasileño y la influencia de técnicos extranjeros en el desarrollo de los futbolistas. «Sí, jugué contra él. Jugué contra él en Italia. Al principio, no estaba de acuerdo. Brasil ha sido campeón del mundo cinco veces con nuestros entrenadores. Pero también hay que entender que nuestros entrenadores tienen que actualizarse. Vienen jugadores del extranjero y llegan con un nivel diferente. Vienen con Guardiola, vienen con Ancelotti cuando estaba en el Real Madrid. Con Klopp. Es decir, son entrenadores de altísimo nivel que trabajan con grupos importantes y selecciones nacionales».
La confianza en el liderazgo de Ancelotti
Más allá de las críticas, el exjugador resaltó un aspecto clave del entrenador italiano: su manejo emocional. «No lo veo, nunca lo he visto estresado. Ni siquiera en sus peores momentos, cuando estaba en el Real Madrid, lo vimos estresado. Incluso cuando habla, transmite una sensación de paz. En este sentido, con este fuego que tenemos aquí, él es como el agua que lo apaga poco a poco. Pone las cosas en su sitio, ajusta al equipo. Ojalá tenga un excelente Mundial. Quién sabe, cuanto menos favoritos seamos en este Mundial, más oportunidades tendremos de llegar allí. Así fue en 1994».
A meses de la Copa del Mundo, Brasil combina dudas y expectativas. La historia pesa, pero el presente exige ajustes.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión del periodista y un editor.

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