El fútbol italiano atraviesa una de sus peores crisis tras quedar fuera del Mundial 2026, marcando la tercera ausencia consecutiva de la selección en la máxima cita del fútbol.
La derrota ante Bosnia en la repesca, decidida en penales tras un empate 1-1, desató un terremoto en la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). Gabriele Gravina, presidente de la FIGC desde 2018, presentó su dimisión el pasado jueves, en medio de fuertes críticas y presiones políticas.
Según informó la FIGC, la decisión fue comunicada durante una reunión en Roma, donde también se confirmó la convocatoria de elecciones para el próximo 22 de junio.
La eliminación no solo dejó a Italia fuera de un Mundial ampliado a 48 equipos, sino que también evidenció problemas estructurales en el fútbol local.
Gravina, quien había liderado la federación durante cinco años, reconoció en un informe publicado días antes de su renuncia que el sistema es «económicamente insostenible» y que la Serie A enfrenta una crisis técnica y de talento.
La liga italiana es la última entre las cinco grandes de Europa en regates, presión y minutos jugados por futbolistas menores de 21 años elegibles para la selección. Además, el 67,9 por ciento de los minutos en la Serie A son disputados por jugadores extranjeros, lo que limita el desarrollo del talento nacional.
Problemas estructurales y propuestas de reforma
El informe de Gravina, publicado antes de su dimisión, detalla las deficiencias del sistema futbolístico italiano. Según el documento, Italia pierde 730 millones de euros anuales debido a un modelo económico insostenible. Además, la Serie A es una de las ligas más envejecidas de Europa, con una edad promedio de 27 años en los jugadores. Solo dos clubes italianos, Atalanta y Juventus, figuran entre las 50 mejores canteras del mundo, lo que refleja la falta de inversión en el desarrollo de jóvenes talentos.
Gravina propuso medidas drásticas para revertir la situación, como destinar un porcentaje de las apuestas al fútbol base, ofrecer incentivos fiscales para la formación de jugadores sub-23 y modernizar los estadios de cara a la Eurocopa 2032. Sin embargo, su gestión no logró implementar cambios significativos, y la presión por los fracasos deportivos terminó por pasarle factura.
Bosnia venció a Italia en repechaje UEFA.
Foto: Elvis BARUKCIC / AFP
Futuro incierto para la selección y la FIGC
La dimisión de Gravina podría no ser la única consecuencia de la debacle. Según medios italianos, el seleccionador Gennaro Gattuso, quien asumió el cargo hace menos de un año, también estaría cerca de dejar su puesto. Gianluigi Buffon, jefe de delegación de la selección, ya presentó su renuncia tras la eliminación.
El ministro de Deportes, Andrea Abodi, ha pedido una «refundación» del fútbol italiano, mientras que el nombre de Giovanni Malagò, expresidente del Comité Olímpico Italiano, suena como principal candidato para liderar la FIGC. Italia, tetracampeona del mundo, enfrenta ahora el desafío de reconstruir su fútbol desde las bases para recuperar su lugar en la élite internacional.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor

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