Con la frente en alto y la voz firme, Gustavo Alfaro no ocultó el orgullo tras la caída por la mínima ante Francia (1-0) que dejó a Paraguay en octavos de final del Mundial 2026. Además, el técnico argentino fue más allá del resultado y lanzó un dardo certero a la campeona defensora porque les costó, situación que no había vivido en este torneo.
El estratega de los paraguayos desmenuzó el partido con la precisión de un cirujano. «A Francia los partidos les duraban 60 minutos. A esa altura marcaban la diferencia», afirmó, recordando la hegemonía física y goleadora que los galos exhibieron en sus primeros cuatro partidos.
También se refirió al gol de penalti que cobró Kylian Mbappé y a modo de dardo, afirmó que «si no era por ese penal, no nos marcaban la diferencia. Por eso festejaron cómo festejaron y terminaron haciendo tiempo».
Gustavo Alfaro y su continuidad en Paraguay
Las palabras de Alfaro no sonaron a excusa, sino a diagnóstico. El DT evidenció que la temida máquina francesa, acostumbrada a resolver encuentros en la hora de juego, tuvo que sudar hasta el último suspiro ante una Paraguay que llegaba al torneo tras 16 años de ausencia. «Competir como lo hicimos me pone orgulloso, por todos los imponderables que tuvimos», subrayó.
El discurso del entrenador se tiñó de épica cuando habló del alma de su equipo. «Adentro de la cancha dejamos la piel. Nuestra postura es que adentro de la cancha peleamos como leones. Nuestra pelea es una de humildad y sencillez», declaró, trazando un contraste entre el «fútbol de lucha» que reivindicó Mbappé y el coraje sin estridencias de la Albirroja.
Consultado sobre su continuidad, Alfaro no cerró puertas, dejándole toda la responsabilidad a los directivos.
«Estoy feliz por estos dos años. Más allá de sentarnos a hablar, se debe definir qué fútbol quiere tener Paraguay. Yo sé perfectamente cuál es», finalizó Gustavo Alfaro.
Por ahora, Gustavo Alfaro parece empeñado en continuar su proyecto, pero necesita una hoja de ruta clara. Mientras la afición paraguaya despide a sus héroes con aplausos, Alfaro deja en el aire la pregunta que marcará el futuro de la selección para el camino hacia el Mundial 2030.

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