
Yeray Álvarez ha vivido dos veces lo que nadie está preparado para vivir. Cuando su carrera empezaba a despegar y el fútbol ocupaba cada rincón de su vida, el cáncer irrumpió por primera vez.
Tras superarlo con firmeza, determinación y garra, volvió a vestirse de corto, a competir, a sentirse de nuevo jugador del Athletic. Pero cuando parecía que todo había quedado atrás, llegó el golpe más duro: la recaída. «Tú vuelves a jugar a fútbol… y de repente te llaman y te dicen que tienes que darte un proceso de quimioterapia”, recuerda el jugador, en el programa de El Cafelito, con Josep Pedrerol.
El peor proceso de su lucha
No fue sólo volver a oír la palabra quimioterapia, sino que fue asumir que el miedo regresaba cuando menos lo esperaba. Revivir un proceso que se repetía justo en el mejor momento de su vida deportiva y personal. Yeray nunca se preguntó por qué a él, pero sí reconoce que la recaída fue peor que la primera vez. Más cruel, más inesperada, más complicada para todo su entorno. «No estás preparado», afirmó el jugador.
Estaba con la selección, llaman de repente y te dicen que te tienes que dar quimioterapia
También recordó ese instante en el que se le comunica la noticia, justo en uno de los momentos más álgidos de su carrera. «En ese momento me llamó la selección, primero entrenado con la absoluta, luego íbamos a jugar el mundial, el sub-21, y en ese momento de repente te llaman y te dicen que tienes que darte un proceso de quimioterapia«, recuerda, nostálgico, el defensor del Athletic.
La sanción que le frenó, pero que no le derrotó
Además del revés de la enfermedad, que él derribó por completo con garra y actitud, Yeray también tuvo que pasar por otro problema personal, vinculado indirectamente con el cáncer. El defensor comenzó un tratamiento para la caída del pelo, que terminó en una sanción por dopaje tras un error humano. «Hablamos antes con el oncólogo, noté cierta caída del pelo después de lo de la quimio, y me habló de que había unas pastillas y un spray«, explica Yeray.
Pienso en jugar a fútbol, en disfrutar, en estar con mis compañeros que es lo que no he tenido durante todos estos meses
Sin embargo, una confusión con las pastillas hizo que el español diese positivo en uno de los controles de dopaje. Evidentemente, un error de confusión con un medicamento de su pareja. «Creo que el principio es lo más duro. Al final es algo a lo que no estás acostumbrado, entrenar en un campo tú solo«, rememora el central, que ahora vuelve a la felicidad cotidiana junto al fútbol. «Pienso en jugar a fútbol, en disfrutar, en estar con mis compañeros que es lo que no he tenido durante todos estos meses y te puedo decir que estoy muy feliz«, sentencia el jugador, que ahora vuelve a sonreír con el balón en los pies.
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