
Pese a que no le saca de pobre, en la situación en la que está el Girona cualquier punto puede ser crucial en la lucha para evitar el descenso. Después de encajar el gol del Rayo en el 86, los gerundenses reaccionaron a través de su leyenda y máximo goleador de la historia, un Cristhian Stuani que siempre aparece en los momentos clave, cuando sus compañeros lo necesitan y Míchel mira al banquillo para encontrar una solución a los problemas.
Rayo Vallecano 1-1 Girona: resumen y goles LaLiga EA Sports (J35)
Nada más salir al campo, el charrúa vio cómo Alemão hacía el 1-0, pero a la salida de un saque de esquina ejecutado por Tsygankov el ariete de Tala usó su cabeza como martillo para rematar cruzado y evitar la estirada de Batalla, justo en el 90, para añadir un poco de euforia y positivismo a la lucha particular de un Girona que celebró el tanto como si fuera una victoria.
Los blanquirrojos se quedan a dos puntos del descenso y tienen el reto de hacer bueno el punto a domicilio, donde no ganan desde el 16 de enero en el campo del Espanyol, para sumar un triunfo en Montilivi contra la Real Sociedad que puede valer virtualmente una permanencia sufrida después de un inicio de competición nefasto.
El Girona acabó con la racha de tres derrotas seguidas contra el Betis, el Valencia y el Mallorca después de empatar en el Bernabéu, un punto que les dejó a nueve del descenso, pero, como se ha visto, para nada con el objetivo cerrado.
Jugarse la salvación sin un 9
Con Vanat fuera de combate hasta el próximo curso por una grave lesión muscular y con Abel Ruiz de nuevo en la convocatoria una vez recuperado de su dolencia, Míchel ha tenido en los últimos tres encuentros que se han saldado con derrota solo a Stuani como nueve de referencia natural. El de Vallecas ha usado como titular a Claudio Echeverri por delante del veterano uruguayo, que también salía de una doble lesión en el sóleo. Para el duelo contra el Rayo Vallecano, ni el uno ni el otro. Lemar fue el escogido para jugar más adelantado que sus compañeros, teniendo por detrás en la media punta a Ounahi y a las bandas a Tsygankov y Joel Roca.
La verdad es que el invento de Míchel no salió bien. Al Girona siempre le faltó una referencia, un punto de remate, y le costó inquietar la meta defendida por Batalla hasta que, precisamente, salió al campo un ariete de los pies a la cabeza como Stuani, quien empató el partido para establecer el 1-1 en el 90, cuatro minutos después del 1-0 local.
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